El carnaval se adapta a la nueva normalidad

La crisis del coronavirus se ha saldado con la implantación de una normalidad nueva, que bien podría denominarse anormalidad, si tenemos en cuenta que nada volverá a ser exactamente lo mismo. Mientras se atisba en el horizonte una segunda oleada del virus, todos los sectores sociales se aprestan a unos cambios que nos han de acompañar largo tiempo. Nada escapa a las adaptaciones que se imponen, ni siquiera el carnaval.

Mientras se discute sobre el futuro desarrollos de los próximos eventos carnavaleros, encontramos ya algunas iniciativas, llegadas de la mano de los propios colectivos que mantienen viva la llama de las carnestolendas. Así, algunas murgas, fieles a su condición de ser la voz del pueblo, han decidido adaptarse sus propuestas musicales a las nuevas modas, cambiando sus tradicionales pitos por cacerolas. Agrupaciones como los Recovos o los Wanchimbones ya han anunciado que están adaptando sus canciones, con el fin de que puedan ser ejecutadas usando menaje de cocina. Esta decisión ha suscitado mucho interés entre los estudiosos del tema. Así, Tinguaro Corchea Compasillo, responsable de AMURCHI (Amigos de las Murgas Chicharreras), ha declarado abiertamente su entusiasmo: “Este cambio supone un avance en el reconocimiento de la canción murguera como arte. El uso de cacerolas implica la introducción de la percusión, en un entorno dominado exclusivamente por la coral y los vientos. Estoy muy emocionado.”

Por otra parte, eventos carnavaleros caracterizados por la aglomeración y la concentración de grandes cantidades de gente, afrontan la necesaria distancia social y la imperativa limitación de aforos. Así, la Graciosa será escenario de una iniciativa pionera en este ámbito, al presentar una versión adaptada a las nuevas circunstancias del tradicional coso apoteósico carnaval: el cosito. Este desfile se realizará el próximo mes de agosto con carácter experimental. Quizá pueda resultar un tanto extraño tener carnaval en pleno estío, pero, dejando aparte la necesidad de poner a prueba esta interesante idea, hay que recordar que, en cierto sentido, en Canarias todo el año es carnaval.

Por último, colectivos tan venerables como la Fufa se disponen a seguir el signo de los tiempos y adaptar su entrañable “Cubanito” a las circunstancias. Después de barajar una letra inclusiva y plenamente “queer” como “Transbinarie soy, señ@[email protected]” se han decantado por una dedicada al omnipresente coronavirus. Nuestro compañero Yotuel Usnavy Perdomo ha conseguido, en rigurosísima exclusiva, un fragmento de la letra del “Cubanito 2021”:

Covidito soy, señores
Covidito y muy viral
Vale mas ser Covidito
Aunque usted se va infectaaaaaaaar

Mobutu Vladimir Gunnarson

Nacido en el puerto de la Luz, de padre islandés y madre zaireña, siendo su abuelo un soviético (nada de ruso, dice el viejo) que visitó el Congo junto a los barbudos del "Che" Guevara. Semejante potaje genético no ha impedido que me sienta más canario que el cherne y más isleño que el piche, proclamando con orgullo aquello de que "yo nací en el África y por eso mi piel es negra..."

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