Los canarios son los españoles con mayor concentración de ali-oli en sangre

Rica pero silenciosamente letal.
Rica pero silenciosamente letal.

Según un estudio de la web de salud SeMeTupeLaArteria.net, los canarios son los españoles que registran mayor concentración de ali oli en sangre, con una tasa de 2’5 ml por litro, seguidos a mucha distancia de aragoneses y murcianos. La presencia de esta salsa en sangre supera también con mucho a la de ketchup, mostaza e incluso mojos autóctonos, como el rojo o el de cilantro.

Eduardo Sotomayor, coordinador de este ambicioso estudio que ha recogido muestras estadísticas y de sangre de toda España, señala que “en Canarias está muy extendida la costumbre de servir un tazón con ali-oli junto al pan para entretener al comensal en las esperas de los restaurantes cuando come fuera de casa, y conocemos casos de personas que, habiéndose terminado el pan, optan por comerse el ali-oli con cuchara e incluso rebañar el tazoncito con el dedo; luego cuando llegan las papas, piden más”. De seguirse esta progresión, Sotomayor calcula que “hacia 2019 se estará pidiendo ali-oli con el postre, y en unos pocos años más, con el café”.

El segmento poblacional más afectado son los jóvenes de 14 a 30 años, ya que éstos “son los principales clientes de la restauración de comida rápida local, donde a los superperritos, superhamburguesas, croissants vegetales con pollo y bocadillos de lomo se les riega también con abundantes dosis de ali-oli”, explica Sotomayor. A resultas de la ingesta masiva de esta rica salsa, médicos del Servicio Canario de Salud han empezado a detectar casos de modificaciones permanentes del aliento, con pacientes a los que no les hacen efecto ni enjuagues, ni chicles, ni sprays. Los sanitarios temen que este hecho repercuta negativamente en la vida sentimental y sexual de los afectados, con las consecuencias en la salud pública que de ahí pueden derivarse bajo la forma de depresiones y otros trastornos.

Esta web prepara ya otro estudio, esta vez centrado en las Islas, para explicar la adicción de muchos canarios a la pata asada, especialmente en Las Palmas de Gran Canaria.

Maruca Johnson

Incisiva ante la actualidad desde que el cardado empezó a destruir la capa de ozono. Discreta a la par que elegante.

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