La Academia Canaria de la Lengua iguala el nivel ofensivo de ‘totufo’ y ‘tolete’

El documento ha sido fruto de intensos debates entre los académicos, que en algún punto incluso practicaron el vocabulario sobre el que debatían
El documento ha sido fruto de intensos debates entre los académicos, que en algún punto incluso practicaron el vocabulario sobre el que debatían

Un nuevo documento hecho público hoy por la Academia Canaria de la Lengua introduce sustanciales cambios en las connotaciones del habla popular al igualar el nivel ofensivo de “totufo” y “tolete”, que hasta ahora permanecían en dos escalones bien diferenciados de la escalera del insulto. De igual forma, “simplón” incrementa en un 30% su carga despectiva, dejando de ser apropiada para reprimendas cariñosas y pasando a sugerirse para contextos más agresivos.

Este informe, titulado “Recomendaciones de uso de los canarismos en situaciones de ensanguinamiento”, ha sido presentado por el presidente del Patronato de la Academia, el catedrático Gonzalo Ortega, quien ha señalado que “esta entidad no podía quedarse al margen del debate público; el dialecto canario es rico en insultos y expresiones que encajan en situaciones de calentura o fuerte calentura, pero nos preocupa la dispersión, nos preocupa que lo que en Gran Canaria es un insulto gordísimo en La Palma sea casi un toque de atención desde el cariño”. Ortega recuerda que “el insulto es una forma de cohesión social, y queremos que en todas las Islas se alcance el mismo nivel de consenso con los insultos que el que ha obtenido nuestro exabrupto más universal: pollaboba”.

El debate en el seno de la Academia ha sido intenso y ha habido puntos en los que ha sido imposible alcanzar un acuerdo, como la equiparación de “guanajo” a “sanaso” o “sanaca”. Asimismo, la introducción de “gilicuca”, un término que hace furor en Tenerife y que está dando el salto al resto del Archipiélago, ha sido objeto de controversia, y los académicos han preferido esperar para conocer la evolución del vocablo entre los ciudadanos antes de darle carta de naturaleza. “Totorota” no experimenta cambios, pero se aconseja circunscribir su uso al público infantil.

academiaPor su parte, “bobomierda” sigue imbatido en las primeras posiciones del ranking de ofensas, aunque por primera vez la Academia parece dispuesta a aceptar la variante “bobomielda”, “si es por la que los hablantes, que son los dueños del idioma, finalmente se decantan”, explica Gonzalo Ortega. Sí hubo unanimidad a la hora de rechazar la sinonimia de “sorullo” por su “cariz escatológico”

Los medios de comunicación ya se han interesado por este informe. D. José Rodríguez, editor y director de El Día, ha pedido una copia “para enriquecer mis editoriales libertarios” aunque también ha mostrado su decepción dado que la Academia no recoge la palabra “marimarica”, que con tanto ahínco ha tratado de difundir desde su periódico. César Rodríguez, de Radio San Borondón, lamenta que no se haya contado con su docta opinión para elaborar este material “al que tanto podemos aportar cada día desde nuestro medio”.

A la población, por otro lado, se le ha cambado la peluca con todos estos cambios introducidos desde la Academia Canaria de la Lengua.

Maruca Johnson

Incisiva ante la actualidad desde que el cardado empezó a destruir la capa de ozono. Discreta a la par que elegante.

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